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Sensei Guillermo Montes

LOS NINJA

La Eterna Noche del Ninja. Su nombre provoca fascinación e incredulidad. Sus orígenes se pierden milenios atrás en Oriente, pero hoy inundan nuestras pantallas de cine y televisión con sus proezas sobrehumanas. Son los Ninja, discípulos de una misteriosa disciplina marcial que llega hasta nuestros días. ¿Asesinos o artistas marciales? ¿Timadores o guerreros asombrosos? El siguiente reportaje es una inmersión en las profundidades de un mundo oscuro, lleno de secretos y leyendas: la noche eterna del Ninja. Realizado por Eduardo Orellana en diciembre de 2005.

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Los Primeros tiempos del Ninjutsu.

Existen múltiples teorías que buscan dar con el origen del Ninjutsu. La tarea, sin embargo, no es sencilla, puesto que antes de conformarse como Arte Marcial, los rasgos propios de los Ninja persistieron repetidamente a lo largo de la historia bélica del Japón. Algunos estudiosos sitúan los orígenes del Ninjutsu en China, desde donde habría sido llevado al Japón antiguo en forma primigenia, principalmente por sacerdotes y monjes. En estos tiempos, la disciplina que daría rigen posteriormente al Ninjutsu se basaba en una serie de creencias religiosas, filosofías de vida y formas de meditación.

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El ninjutsu ha sido parte fundamental de la historia y formación del Japón.

Es más tarde, durante los primeros siglos de nuestra era, cuando los Ninja comienzan a adoptar la forma con la que hoy son conocidos. Ello, debido al clima beligerante del Japón antiguo y sus incesantes luchas entre los pequeños reinos y señores. Respecto a esos tiempos, mucho se ha mencionado la fuerte presencia de Ninjas en la zona central de la isla de Japón, donde habrían vivido bajo la apariencia de simples granjeros entre las montañas. Sin embargo, detrás de su sencilla apariencia escondían poderosos secretos de lucha, los cuales utilizaban para su propia protección o bien para ponerlos a disposición de señores que los requirieran.

Con sus habilidades únicas en inteligencia, eran capaces de atravesar las líneas enemigas sin ser advertidos, o bien de propinar certeros golpes en los centros neurálgicos de sus adversarios. Aun así, se hace difícil referirse a un estilo de combate uniforme y regular entre quienes lo practicaban. Las técnicas que por entonces cultivaban los diferentes clanes de Ninja eran secretos imposibles de revelar, cuya discreción se mantenía incluso hasta la muerte. No era raro que tradiciones completas del arte se perdieran con el suicidio completo de una familia, ante la derrota inminente. Las técnicas de tortura que aplicaban los samurai eran suficientemente escabrosas como para llevar a las madres a decapitar a sus propios hijos antes de que tuvieran que sufrir el tormento.

Como muchas de las tradiciones guerreras del Japón antiguo, las raíces del Ninjutsu permanecieron desvinculadas y marginadas luego de las importantes reformas emprendidas durante la modernización del país. La restauración Meiji, que relegó la imponente institución del samurai a una pieza de museo, no logró, sin embargo, socavar completamente al Ninja. La razón es simple: al ser un arte marcial tan misterioso y secreto, la mayor parte de las escuelas pervivieron siempre en las sombras. Recién en las últimas décadas del siglo XX el ninjutsu salió a la luz pública como arte marcial masivo y comenzó a practicarse en todo el mundo, siguiendo antiquísimas tradiciones guerreras japonesas, de la mano de la organización Bujinkan.

BUJINKAN

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Emblema de Bujinkan

La Bujinkan es la asociación que reúne actualmente la mayor parte de las tradiciones del Ninjutsu. La agrupación, cuyo nombre japonés significa “Casa del Divino Guerrero”, fue fundada por el Sôke Masaaki Hatsumi, luego de que recibiera las enseñanzas de la disciplina de su maestro, el Sôke Toshitsugu Takamatsu. Con la creación de Bujinkan, la práctica y enseñanza del Ninjutsu alcanzaron una nueva dimensión, al permitirse su difusión en todo el mundo. La medida no estuvo exenta de polémicas, pues significó la divulgación de antiguas y crípticas tradiciones marciales japonesas a personas no orientales. Sin embargo, también facilitó la consolidación del Ninjutsu como una disciplina organizada y con presencia en todo el mundo.

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El Sôke Takamatsu

El antecedente más directo de Bujinkan fue el Sôke Toshitsugu Takamatsu, por muchos considerado como “el último de los Ninja”. Sôke es un grado que se otorga a los más altos maestros, aquellos que encabezan disciplinas marciales. En la actualidad, el maestro Massaki Hatsumi, discípulo directo de Takamatsu, es el único Sôke de Bujinkan. Sin embargo, otros maestros que se han apartado de esta línea se han proclamado Sôkes de sus respectivas escuelas.

Toshitsugu Takamatsu nació en Japón a fines del siglo XIX. Comenzó a practicar artes marciales a los siete años de edad como una manera de fortalecer su carácter. Estuvo bajo la tuición de un abuelo, quien hizo de él un eximio artista marcial. Su figura está rodeada de historias increíbles y de conquistas que habría logrado en su juventud, hasta convertirse en uno de los más grandes luchadores de su tiempo. Más tarde se dedicó a la vida monacal, pero sin abandonar la práctica marcial. Fue así como acogió más tarde a Masaaki Hatsumi, quien se convertiría en su más cercano discípulo y heredero de su legado marcial. Takamatsu falleció en abril de 1972.

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El Sôke Masaaki Hatsumi, actual cabeza de Bujinkan.

Masaaki Hatsumi, por su parte, comenzó también desde joven a practicar diversas artes marciales, hasta que se abocó a las enseñanzas de su maestro Toshitsugu Takamatsu. De él heredó las “9 Escuelas” o tradiciones marciales, entre las que se encuentran algunas derivadas del Ninjutsu, pero también de otras disciplinas:

  • Togakure Ryû
  • Kumogakure Ryû
  • Gyokushin Ryû
  • Gyokko Ryû
  • Kotô Ryû
  • Shinden Fudô Ryû
  • Kukishinden Ryû
  • Takagi Yôshin Ryû
  • Gikan Ryû

A fines de los años setenta, Hatsumi Sensei fundó Bujinkan con el fin de mantener vinculados a todos los practicantes de Ninjutsu.

EL NINJUTSU EN CHILE

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El maestro argentino de ninjutsu Daniel Hernández

El Ninjutsu llegó a Chile en el año 1987, gracias a un contacto que se logró con el maestro argentino Daniel Hernández, quien era en ese momento 2º Dan en esta disciplina de la línea Bujinkan. El primer artista marcial chileno que comenzó a practicarlo con el maestro Daniel Hernández fue el maestro Guillermo Montes, quien hasta entonces acumulaba cinturones negros en las disciplinas de karate, kung-fu y kobudo. Casi dos años después, el profesor Efraín Frías, de Antofagasta, comenzó la enseñanza del Ninjutsu. Frías fue también discípulo del maestro Daniel Hernández en Argentina, donde practicó junto a Guillermo Montes.

A pesar de sus mas de veinte años de presencia en nuestro país, el Ninjutsu fue legalizado por la Dirección General de Movilización Nacional (D.G.M.N.) recién en 1998. Su práctica estaba reservada exclusivamente a militares, por lo que enseñarlo a ciudadanos civiles era ilegal. Esto, por la letalidad que las autoridades fiscalizadoras percibían en este arte marcial japonés.

Debido a ello, fueron aproximadamente once los años en que se hicieron clases clandestinas, tiempo en que se formaron una cantidad no despreciable de cinturones negros. Una vez legalizado, el Ninjutsu comenzó rápidamente a propagarse en el país y se abrió un número relativamente importante de escuelas, la mayoría de ellas ligadas a Bujinkan.

Las leyes chilenas indican al Ninjutsu como “Arte Marcial”, lo que lo distingue de otras disciplinas como karate, judo, taekwondo o kendo, las cuales son consideradas como deportes olimpicos. Esta diferencia es crucial, pues los deporte olimpicos pueden ser practicados libremente, mientras que las Artes Marciales puras requieren, en teoría, que los estudiantes posean un permiso extendido por autoridades nacionales.

EL NINJA

Guerrero Mítico

La mayor parte de la fama que rodea al Ninja como guerrero de las sombras es ocasionada por ellos mismos. Como aprendices del Ninjutsu o “Arte Furtivo” (en una de sus traducciones del japonés), a los Ninja o Shinobi les convenía mantener la incertidumbre en torno a su figura. El miedo que generaban en sus enemigos los hacían temibles, y con ello alejaban a los curiosos y persistentes en caso de una persecución. El juego con la mentira, con la realidad y la fantasía era parte esencial en la formación de un Ninja. Existen relatos sobre algunos que escondían en sus trajes o Shinobi-Gi, bombas de humo y animales como ranas o murciélagos. Así, en caso de ser perseguidos, creaban una cortina de bruma, soltaban al animal y se escondían rápidamente. Al despejarse el aire, los persecutores veían en el lugar del Ninja a una bestia nocturna y creían que poseía poderes de transformación. Otros trucos, no tan elaborados, pero sí muy inteligentes, eran el porte de tetsubishi (el equivalente a nuestros “Miguelitos”) envenenados en sus puntas. Al ser perseguido, el ninja soltaba estos objetos en lugares estratégicos, de manera que sus persecutores los pisaran sin darse cuenta, por la adrenalina del momento. Repentinamente, caían desplomados por envenenamiento, sin que sus compañeros supieran la causa de la muerte. Entonces se le atribuía a facultades mágicas del Ninja.

El Shinobi-Gi del Ninja era un uniforme sumamente práctico, que respondía a necesidades físicas y sicológicas. Su forma más conocida es en color negro y con capucha. Sin embargo, el traje siempre debe adaptarse a las circunstancias de la misión, por lo que también es posible verlos de color blanco para la nieve, marrón para el desierto y verde camuflado para la selva. Otra forma común es en azul piedra, la cual puede considerarse la más elegante y que muchas veces se reservan para sí los maestros de la disciplina. En el caso de las kunoichi, también el tono lila puede variar.

Un cambio importante en la actualidad se refiere al uso de capucha. Aunque tradicionalmente ha sido parte de la vestimenta, en la actualidad se encuentra prohibida, como una manera de transparentar la práctica del Ninjutsu y derribar prejuicios negativos contra la disciplina.

Los Shinobi-Gi se caracterizan por poseer una gran cantidad de bolsillos y dobleces en los cuales el ninja podía ocultar infinidad de armas para sorprender a sus enemigos: desde agujas envenenadas, hasta espadas cortas.

capucha
La capucha del Ninja no sólo oculta su rostro. También centra la atención en su mirada, con la cual amedrenta a sus enemigos y oculta sus intenciones. En la actualidad, Bujinkan ha prohibido el uso de capucha por la connotación negativa que conlleva.   

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La guantilla también es común en los Shinobi-Gi, pero no suele usarse en prácticas. Con ésta, el Ninja podía ocultar lo que guardaba en su mano, a la vez que podía adosar algún arma entre sus pliegues.
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El Tabi o bota del Ninja tiene una suela con el dedo gordo del pie separado. Con ello se obtiene mayor aderencia y agilidad, se reduce considerablemente el ruido y facilita el trepar a árboles o muros.
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